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Yoga experimental

Anoche instalé una aplicación para hacer Yoga. No me animo a contratar clases online y cumplir con horarios específicos, porque nunca llego a la misma hora a la casa después del trabajo y prefiero amoldar las actividades extras a mis tiempos y mis ganas.

Me levanté un poquiiito más temprano que de costumbre y en pijama hice mi primera sesión de Yoga. Me dio vergüenza darme cuenta en la práctica de lo tiesa que estoy. Mis músculos de verdad que están como rígidos. La decisión de hacer Yoga es justamente porque sentía que estaba inelástica, pero lo de hoy fue un llamado a mí misma a hacer algo al respecto. Si sigo así, pronto me voy a convertir en árbol.

Hace más de 15 años estuve hice Yoga y es cierto que ayuda en primer lugar a soltarse, pero recuerdo perfecto que también me sentía mejor anímicamente, más liviana en todo sentido. (Si la Karen lee esto, sabrá de qué hablo). Han pasado los años y de vez en cuando retomo la actividad física. Durante años estuve inscrita en el gimnasio al lado de mi casa y no iba muy seguido. Mátenme. Cuando me daban ganas, me ponía las pilas y me volvía adicta, hasta que algo pasaba que volvía otra vez a dejarlo.

Ahora quiero ver si me resulta retomar moverme. Fue demasiado trágico lo de la mañana jajaja.

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