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La mudanza

Ya va un mes desde que nos cambiamos de casa y si bien había tenido ganas de escribir sobre esa experiencia, no había podido hacerlo por varias razones, entre ellas, que mi hija usaba mi computador para el colegio, que estuve haciendo a trabajos pesados en la casa antigua y la nueva dedicando mucho tiempo a eso y además de todas las labores de dueña de casa en la que me he convertido durante este proceso… ya les contaré, pero como adelanto les comento que la mudanza coincidió con el despido de mi trabajo, por tanto tengo mucho tiempo libre, aunque en realidad lo tenga casi todo ocupado..

Debo hacer un mea culpa y confesar que pensaba que estaba logrando ser minimalista, pero no es así. Con la mudanza descubrí que tenía más cosas de las que creía tener. Contraté un camión grande para trasladar todos los muebles y maletas con cosas, pero a medida que se fue llenando nos dimos cuenta que no iba a ser suficiente y tuvo que llegar otro camión, un poco más pequeño. Si bien dediqué varias semanas a embalar las cosas clasificadas, hubo algo que no resultó bien y fue especialmente el desarme de la pieza de mi hija. Yo no desarmé los cajones y tampoco desarmé los clósets de mi pieza. Envolví los cajones en film y toda la ropa colgada en paquetes con bolsas de basura con ganchos incluidos… ella no entendió lo que le pedí y terminó guardando en maletas, cajas y bolsas, lo que hizo que de alguna forma aumentara el volumen que yo tenía pensado.

Por otro lado, no dimensioné todo lo que tenía en el jardín, incluyendo juego de terraza, herramientas, pero sobretodo las plantas. Eran demasiadas plantas. Aunque no lo crean, a pesar de los dos camiones, tuvimos que agregar aparte un furgón para incluir las últimas cosas. Muero de vergüenza, pero prefiero contarles, porque la realidad no es perfecta como quisiera.

Incluso, antes de la partida de mi ex casa, puse en venta un montón de cosas que no iba a usar acá. Ofrecí a mis vecinos y amigos muchas cosas que iban a estar duplicadas en esta nueva casa, con las ventas logré finalmente juntar la plata para la mudanza, es decir, se pagó sola, que dentro de todo fue un gran alivio, considerando que además tuve que agregar esos otros dos vehículos.

Nos demoramos casi una semana en organizar lo necesario en la casa nueva para que se viera decente y transitable. Los primeros días fue un caos. Esta casa estaba habitada por mi pololo y su mamá y hasta el día que llegamos habían cosas (muebles, loza y más) que aún no estaban embalados, por lo tanto era un enredo de cosas entre las mías y las suyas. Lo que aprendí desde ya hace algunos años es a no procrastinar así que puse manos a la obra de inmediato y logré que todo estuviera en orden en poco tiempo, al menos todos los espacios que necesitábamos tener operativos como la cocina, dormitorios y lo más importante: los clósets. Sumado a esto, se suponía que mi ex casa la ocuparía una persona a comienzos de abril, por lo que también dediqué varios viajes a hacer limpieza y pintura para dejarla impecable antes de su llegada… en esos viajes, tuve que traerme mas cosas que habían quedado rezagadas… hasta esta fecha aún está desocupada, pero con la fortuna que se ocupará a partir de la próxima.

Ha coincidido, como les conté al comienzo, que firmé el finiquito de mi ex trabajo el día antes de la mudanza. Ese fin de semana se comenzó a hablar de contagiados con COVID en nuestra ciudad y de a poco empezamos a hacer distanciamiento social. Después de un mes, sigo sin trabajo y pedimos a la señora que ayuda en la casa que no viniera más hasta que pase la pandemia. Por lo tanto, no me ha quedado más remedio que hacerme cargo de todos los quehaceres de la casa, mientras Diego trabaja y mi hija hace sus tareas del colegio. Siempre trato de ver el lado positivo de las cosas que me ocurren y dentro de lo que estoy viviendo ahora, ha sido grato poder tener tiempo para dedicarme a hacer lo que me gusta, entre el pintado del baño y renovación del piso, limpieza de la fachada, jardinería, remodelación de espacios, limpieza profunda de algunos lugares invisibles para los demás y estar siempre buscando cosas por hacer para que el día no se me pase sin haberlo hecho productivo. Además he descubierto mis dotes culinarios, cada día invento algo nuevo para cocinar y por suerte, tengo buena mano. De pasada me gané un lumbago, pero que ya está terminando después de haberme tenido dos días inmóvil.

En Instagram he estado subiendo fotografías de mis trabajos en casa. Pueden ver las fotos en la barra del costado derecho de este blog para que vean algunas cosas que he hecho.

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